¿Quiénes somos?


No somos los más rápidos, ni los más técnicos, ni los que mejor suben, ni los que mejor bajan, ni los que más kilómetros hacen, ni los que más pulsaciones alcanzan, ni los que mejores bicicletas tienen, ni los que más entrenan, ni los que mejor saltan, ni los que mejor derrapan, ni los que mejores caballitos hacen, ni los que mejor pasan por trialeras, ni los que mejor vadean ríos y arroyos, ni siquiera los que mejor se toman las cañas de después. Somos todo lo contrario, somos diferentes, somos perdedores.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Ruta Mozárabe - Granada - Córdoba - Capítulo 4 (por Jaime)



Etapa 2 –Alcalá la Real – Baena:

Día 23 de Octubre de 2014, Alcalá la Real:

Despertamos  temprano, sobre las 8 de la mañana, Susana se resentía de su rodilla y todavía no habíamos decidido si coger el autobús o continuar en bici, bajamos a desayunar a una panadería/bollería que había cerca, las tostadas con tomates, los bollos y el café reavivaron nuestros ánimos y tras un chute de ibuprofeno decidimos continuar, o al menos probar, a realizar la etapa.


Nos disfrazamos de ciclistas, rehicimos el bolso y lo colocamos en el carro, casco, guantes y cortaviento (la mañana estaba fresca) y comenzamos a pedalear, sobre el papel nos quedaban 48 km y 655 metros de ascenso acumulado, aparentemente etapa mucho más sencilla que el día anterior.
Al apoyarnos sobre el sillín nos dimos cuenta de que el culete se resentía un poco, pero nada más allá de lo normal, debería pasarse con los kilómetros. No llevábamos 1 minuto dando pedales cuando dimos con la Oficina de Turismo de Alcalá la Real en la que entramos a recoger información sobre el camino y a sellar las credenciales.


En los primeros 5 minutos ya nos sobraba el cortavientos, las cuestas eran cortas pero el sol comenzaba a calentar.
Recorriendo pistas de firme ancho, con algún tramo corto de carretera en 23 kilómetros nos pusimos en Alcaudete, mitad de ruta, parada para comer.


Antes de parar subimos a ver el castillo, un pequeño repecho y llegábamos arriba. Allí se localizaba la oficina de turismo por lo que volvimos a sellar la credencial.
Foto de rigor y a continuar, apretaba el hambre.


Tras dar unas cuantas vueltas decidimos comer en la terraza de un restaurante. La verdad es que no nos podemos quejar del menú del día, salmorejo, lasaña, pescados a la plancha… todo espectacular.
Tras “Llenar el buche” nos dispusimos a continuar, Susana se resentía de la rodilla pero el dolor era soportable y el ibuprofeno de por la mañana había hecho su efecto.


Al salir de Alcaudete tomamos una pista ancha, esta nos llevó hasta el margen de un río con unos toboganes de traca, bajar para subir, pero subir costaba bastante más.
Tras esto de nuevo pista ancha y muy ciclable, entre olivos, hasta llegar a la Laguna del Conde o Salobral (en la foto, si os fijáis el camino discurre a la derecha)  con gran cantidad de aves acuáticas, y de nuevo a la selva de olivos. 


Desde aquí hasta Baena sólo restaban 12 kilómetros de un falso llano sobre pista ancha, sin problema.
Llegamos cansados tras el segundo día, pero contentos, la rodilla había respetado a Susana, los sillines iban comenzando a hacerse más cómodos y las piernas estaban con fuerzas.
Esta vez nos alojamos en el Hostal Los Claveles. Aquí nos guardaron las bicis en un hueco de escalera junto a la vivienda de la propietaria.
Como el día anterior, ducha, masaje a la maltrecha rodilla de Susana y a pasear un poquito por el pueblo, visitamos la muralla en la parte alta y tras esto la cena y de nuevo la aspirina para relajar músculos.


Parece que tras este día y a falta de una jornada, no porque no doliera, tal vez por la ilusión, tal vez por verse capaz de conseguir lo imposible, Susana empezaba a dar menos importancia a la rodilla y no comentó nada sobre tomar un autobús al día siguiente.

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